La carrera espacial sufrió un gran frenazo con el fin de la guerra fría. Ahora se lanzan algunas misiones al espacio como por ejemplo la que construye la Estación Espacial Internacional o las que ponen satélites en órbita. También se habla de preparar un viaje a marte. Sin embargo todo es lento y muy caro. No se ve mucho beneficio a tanto dispendio y los gobiernos que pueden parece que no tienen prisa en cumplir objetivos que al final se alargan en el tiempo hasta fechas que no llegan.
Leyendo un artículo sobre nuestra galaxia y el espacio exterior he aprendido algunas cosas que no sabía o cuyo conocimiento tenía muy diluido. Te las resumo a continuación querido lector. Es posible que muchas ya las conocieras o las hayas oído, pero otras te pueden sorprender.
Quizá alguna necesite más explicación porque sólo pretendo enumerarlas. Si algo no te queda claro lo puedes preguntar en los comentarios. Seguro que alguien te responde.
En los años 70 existía una verdadera pasión sobre los OVNIS, extraterrestres y vida en otros planetas. A las historias de visitantes que nos observaban se sumó una extraña fotografía captada por el satélite Viking 1 en órbita sobre Marte. Se podía apreciar una enorme cara como veis en la foto. En seguida se buscó la explicación fantástica. Una civilización había construido un perfil enorme, más grande que las pirámides, que se veía a kilómetros de distancia.
Si los egipcios u otras civilizaciones habían levantado gigantescas obras, era muy probable que una civilización avanzada como la marciana hubiera construido tan magno monumento. ¡Y menudas historias se montaron al respecto! Era una prueba de que había vida inteligente en el planeta rojo. Los marcianos existían y seguro que nos visitaban. ¡Estaban entre nosotros! Incluso se hicieron películas con la cara de Marte como centro del argumento.
Pero la técnica evolucionó. Se enviaron sondas con mejores cámaras y se tomaron fotografías con excelente resolución. Y… ¡oh realidad cruda y destructora de sueños! ¡Nos descubriste que no había magia ni aventura! Lo que fue la cara del contacto extraterrestre se transformó en una montaña sin forma alguna, sin vestigio de acción alienígena. Al parecer fue una casualidad. La posición del sol, unas sombras proyectadas de forma caprichosa y la mala resolución de la cámara de la Viking crearon el efecto óptico.
Todos los años el Real Observatorio Astronómico de Greenwich en Londres, Reino Unido, convoca los premios de fotografía astronómica. Se presentan miles de trabajos que se pueden ver estos días en el propio observatorio.
En la edición 2010 del consurso ha ganado la foto que expongo en la noticia. Es de Tom Lowe y en ella se puede apreciar la silueta en un antiguo árbol seco recortada bajo un precioso cielo estrellado. Al fondo aparece la Vía Láctea. No es un montaje, las bases del concurso no lo permiten. Según el autor la luz sobre el árbol la consiguió de manera accidental con la lámpara de acampada.
Para los entendidos, la imagen fue tomada con una Canon EOS 5D Mark II DSLR y con la lente Canon EF 16-35mm lens a 16mm.
Personalemente otra que me gusta es la del Cinturón de Orión “el profundo Orión” se titula. La podéis ver abajo. Dan ganas de irse hasta Greenwich a ver todas las fotos.
Esta fotografía es antigua y seguramente ya la habréis visto alguna vez, pero debido a su belleza hoy le quiero hacer un homenaje. Yo la titularía “el solitario hombre que escapó de la Tierra”.
Fue tomada en 1984 y se ve cómo el astronauta Bruce McCandless realiza el primer paseo espacial sin ataduras a la nave nodriza. Usó un propulsor de nitrógeno y logró alcanzar una distancia de 100 metros del transbordador espacial Challenger.
Hoy estos propulsores no se usan porque plantean serios problemas de seguridad, aunque todos los astronautas llevan uno similar sólo para últimas emergencias.










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