Hace muchos años oí por primera vez a un Mac Plus leer un texto escrito por mí. Aunque la voz era muy robótica y al cabo de cinco minutos se hacía insoportable por la monotonía y el escaso énfasis que imprimía a la lectura, no dejó de maravillarme.
Los conversores de texto a voz son en realidad programas de ordenador que leen en voz alta las palabras de un documento escrito. Muy útiles para ciegos, son capaces de verbalizar cualquier escrito, desde una novela hasta una página web.
Su gran fallo es que pronunciaban de forma muy secuencial, sin entonar el final de las frases o realizar pausas apropiadas. Hoy he querido investigar un poco en los sistemas de texto a voz existentes y me he llevado una grata sorpresa.












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