feb 12

Los que usamos el correo de Google nos hemos llevado la sorpresa de que de pronto te piden instalar una nueva aplicación que no sabes para qué sirve. Soy curioso y le he dicho que sí. En seguida he descubierto que se trata de una red social más, pero esta vez integrada con mi correo electrónico.

Las redes sociales son buenas para relacionar de forma fácil, cómoda y rápida a un grupo de amigos o a un colectivo. Estar informados de lo que hacen los demás puede ser gratificante y une a las personas. Pero claro… cada vez escribes más y más en internet sobre ti y eso puede ser… ¿peligroso?

Imagínate un superrobot que posee una inteligencia artificial abrumadora. Y cada día que pasa lo hacen más inteligente. Analiza y procesa miles de datos por segundo y realiza sus propios informes y estadísticas.

Imagina que a ese robot le están dando millones de usuarios de todo el mundo datos sabrosos precedidos de palabras clave como; “viajar en avión”, “comprar un coche de tal marca”, “vivir en tal sitio”…

Imagina que ese robot lo procesa todo o al menos lo almacena en sus entrañas.

Imagina que a ese robot un día lo controla un malo.

Precaución al usar las redes sociales amigos, y más si están integradas con el correo electrónico al que  llegan transacciones de bancos o facturas de compras. ¡Demasiada información en un mismo sitio!


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