Hay muchos conocimientos que parecen querer permanecer rodeados de misterio. Este artículo pretende ahondar muy suavemente en el conocimiento de la radiactividad para contribuir a reducir su enigma.
Todos sabéis la definición de radio: segmento de recta uno de cuyos dos extremos es un punto de una superficie esférica y el otro el centro de esa superficie esférica. Pero nosotros llamaremos aquí radios a las semirrectas que parten de cada punto del espacio. O sea, como si la superficie esférica tuviera radio infinito.
Se pueden lanzar cosas desde un punto en todas direcciones. Pero todas direcciones para un punto son solo los radios que parten de él. No se puede lanzar nada desde un punto que no salga de él en la dirección de un radio que parta de ese punto. Lanzar significa aquí lo mismo que lanzar algo con la mano: imprimirle velocidad inicial y dejarlo. Por tanto, lo que sale lanzado de un punto sale siempre en la dirección de un radio. Por eso, de lo que sale lanzado de un punto se dice que es radiado, porque sale en la dirección de un radio. Y la acción de lanzar algo desde un punto se llama radiar. Y lo que sale radiado se llama radiación. Y la parte de radiación que se mueve por un radio se llama rayo. Y del punto que emite radiación se dice que es radiactivo o que tiene radiactividad.
Aunque nos hemos referido a puntos, lo anterior puede decirse aproximadamente de cuerpos. Así el sol y una lámpara radian luz, y una lumbre radia calor. Y la radiodifusión, la radio, radia, difunde noticias por los radios que parten de una antena. Y, figuradamente, algunas personas radian alegría o simpatía.
Algunos elementos químicos emiten, radian cosas. Esos elementos se llaman por eso elementos radiactivos. Las cosas que radian los elementos químicos radiactivos son de dos clases: ondas electromagnéticas, y partículas con masa. Las partículas con masa pueden ser núcleos de helio, que se llaman también partículas alfa, o pueden ser también protones, electrones y neutrones. Pero toda esa radiación no suele llegar muy lejos. Por eso, si uno se aleja un poco de la fuente radiactiva, esa radiación no llega a su cuerpo. Lo peligroso es que trozos pequeños, incluso microscópicos de elementos químicos radiactivos se depositen en nuestra piel. O, mucho peor, que entren en nuestro cuerpo y se queden en él, pues entonces su radiación está alcanzando continuamente a muchas de nuestras células, porque el foco radiactivo lo tenemos dentro. Por eso son peligrosas las partículas de elementos radiactivos del ambiente: porque pueden entrar en nuestro cuerpo al ser respiradas o pueden depositarse en alimentos que comemos o bebemos y permanecer radiando células de nuestro cuerpo durante mucho tiempo. Las partículas que solo se depositan en la piel pueden ser, en principio, eliminadas con una buena limpieza.
De momento lo dejamos aquí. De los efectos de la radiación, si interesa, podemos hablar otro día.






Muy claro el artículo, Félix, como siempre.
Me ha recordado una charla que vi en la que el conferenciante sacó un trozo de uranio (oxidado) y lo tuvo un buen rato en la mano. Nos dijo que el granito que teníamos en el jardín de nuestra casa, por la constancia de su radiación (siempre lo tenemos ahí), era más peligroso que ese trozo.
A mi sí me gustaría leer más de este tema.
De lujo la explicación. Más estos días que hay tanto revuelo con la radiación y las centrales nucleares. Seguiremos al tanto para que nos enseñes y aprender más cosas sobre el tema.
Felix tu artículo es claro y preciso. Muy oportuno en estos tiempos.
Pero me parece incompleto. Debes hacer un esfuerzo y explicar aquello que se nota que has dejado pendiente…..
Gracias.
Saludos.
Una cosa que también he aprendido es que se puede decir de dos formas, radiactividad y radioactividad. Esta expliación por lo fácil y sencilla que es, debería estar en la wikipedia. Porque yo por lo menos al leer la que hay hoy no me entero de nada. Gracias!!!
Un buen artículo y muy acorde con la actualidad. Viene bien leer algo así de vez en cuando.
No está incompleto el artículo. Se titula ‘Radiactividad’ y se limita a explicar la radiactividad. El problema no es que esté incompleto, el problema es que deja con ganas de más… :-p
A mi también me gustaría leer una segunda entrega, y me cuesta mucho pedir estas cosas en los blogs. Parece que encima de leer artículos gratuitamente a los que alguien le ha dedicado un tiempo (da igual si es mucho o poco) encima le estés exigiendo más.
Un saludo
@Numero_12: en lo que respecta a mis artículos, siempre que la petición sea amable, no me importa que me pidáis más (y supongo que lo mismo ocurre con la gran mayoría de articulistas de las bitácoras mundiales
).
Eso sí, no atosiguéis al escritor para que os haga caso, ni os enfadéis si no os lo hace.
(Si puede, seguro que os tendrá en cuenta; si no, disculpadle. Porque, como bien dices, esto es gratis.
)
Buen artículo. Como siempre, demuestra que las cosas son de orígenes más sencillas y lógicos de lo que normalmente pensamos.