A principios de noviembre, National Geographic publicó en su página web un artículo titulado Vikings Navigated With Translucent Crystals? O ¿Los Vikingos Navegaban con Cristales Translucidos? En él, se hablaba de cómo la forma de guiarse en la navegación de los Vikingos ha sido y continúa siendo un misterio.
Se cree que los Vikingos conocían la existencia de América –más concretamente Canadá- y que de hecho realizaban frecuentes incursiones a Vinland, (‘tierra del vino’ porque las uvas crecían salvajes o también ‘tierra de pastos’ de acuerdo con la palabra Vikinga Vin) que es como se cree que la llamaban. Parece posible, pues si observamos el mapa mundial, resulta que la distancia entre la península Escandinava e Islandia –donde se sabe que vivieron-, es parecida a la que hay entre Groenlandia y Canadá. Se han encontrado restos vikingos en Groenlandia y varias citaciones en los escritos históricos, así que el paso a América resulta lógico.
Pero sin embargo, si seguimos observando el mapa mundial, nos damos cuenta de que la distancia entre esas tierras es considerable. Los vikingos por tanto, debieron de ser buenos marinos. Así lo confirman también las sagas, que son las historias de familia que hemos heredado de los tiempos vikingos. Los protagonistas –hombres importantes y legendarios en la sociedad vikinga como el descubridor de Groenlandia Erik el Rojo- a menudo se embarcan en importantes viajes.
Sin embargo, estas historias no cuentan cómo se las ingeniaban los vikingos para navegar en un mar desprovisto de señales o de tierra, pues las travesías entre la península Escandinava – Islandia – Groenlandia – Canadá son a mar abierto, sin seguir la costa. Se desconoce si los vikingos se guiaban por las estrellas, o si usaban astrolabios o incluso relojes de arena o solares. Estas menudencias no se describen en las épicas historias de los guerreros vikingos, aunque sí se menciona algo, que en seguida llama la atención:
(…)Una nave vikinga vuelve a casa tarde tras el nuevo descubrimiento de tierras en el lejano oeste (n.t. Groenlandia). El invierno está a la vuelta de la esquina y el tiempo se volverá desagradable pronto. Es urgente que los guerreros mantengan el curso hacia el este. (…) El cielo está más nubloso a cada día que pasa. (…)El periodo de luz diurna es corto y durante gran parte de su duración el sol ilumina el cielo desde debajo del horizonte… de alguna manera.
Colgando de lo alto del palo mayor, un marinero se esfuerza en encontrar pistas en la claridad de las nubes… sin resultados. Pero entonces, Leif el Afortunado, ve una apertura en las nubes. Acerca la bolsa que cuelga de su cinturón y extrae su Piedra Solar. A través del cristal mira el pequeño parche de cielo azul. Hace girar la piedra hasta que se vuelve amarilla. A continuación grita órdenes a los marineros con su brazo apuntando a estribor… a casa…
Es un fragmento de un libro novelado sobre la Saga de Erik el Rojo. Pero en las sagas originales también se menciona la Piedra Solar.
La descripción de una piedra que cambia de color en función de la dirección de incidencia de la luz solar, coincide con la piedra feldespática Cordierita o llamada en la forma de piedra semi-preciosa Iolita. Al parecer, si esta roca se corta en forma de cubo, por un lado será de color azul-violeta, por otro traslúcido y por otro lado será amarillo miel; es por tanto una piedra con pleocroísmo, es decir, cuyo color cambia en función de la dirección de la incidencia de la luz.
En el artículo de National Geographic se mencionaba el estudio llevado a cabo por el equipo de Guy Ropars de la Universidad de Rennes, Francia. En él se estudia un trozo de feldespato Islandés transparente (que no llama Cordierita o Iolita por cierto) que se usa a modo de despolarizador. Cuando la piedra se gira, puede despolarizar o polarizar parcialmente la luz solar, lo que les permite adivinar la posición del sol comparando dos imágenes y con una precisión de unos pocos grados. Desgraciadamente el extracto del artículo no describe más a fondo el procedimiento de localización del sol con la piedra, con lo que personalmente me deja incómoda; pero para poder leer el artículo entero hay que pagar un precio que apacigua en parte mi curiosidad, y más en tiempos de crisis… El artículo, no obstante, confirma que con esta piedra se puede localizar el sol aún en días parcialmente nubosos y en el crepúsculo de una forma relativamente precisa, con lo que el uso del cristal para la navegación resulta plausible.
El artículo de Guy Ropars, está alentado por el hallazgo entre los restos de un buque británico hundido en 1592, de una piedra feldespática Islandesa de considerable tamaño y con las características requeridas para la despolarización. Quizá fue adquirida como botín de un barco vikingo, o quizá alguno de los marineros británicos lo usaba, pues los vikingos vivieron también en el Reino Unido.
Sin embargo, a pesar de este interesante descubrimiento y del artículo, aún existen muchas dudas de que las piedras solares resultasen realmente útiles para la navegación, pues para guiarse, la posición del sol solo no basta. El sol gira de este a oeste a lo largo del día, luego se tiene que saber la hora del día para saber en qué posición está el sol. Y más aún si se viaja, que como ya hemos visto en artículos anteriores, la posición del sol también depende de la longitud a la que estemos. Quizá solo usaban la piedra solar para analizar la posición del sol durante el amanecer y el atardecer, pero en las latitudes en las que navegaban y si lo hacían como parece lógico en verano, el sol permanecía visible hasta todo el día (en Noruega el sol no se pone en absoluto desde el 19 de abril hasta el 23 de agosto aproximadamente), con lo que juzgar la hora del día puede resultar extremadamente difícil.
Por lo tanto, concluyo en lo dicho… ¡un misterio!






Muy buen artículo Marita. Al principio me había creído lo de la piedra y su capacidad para orientar en el mar vasto e “infinito”. Sin embargo al final del artículo expones unas dudas muy razonables. Si no se sabe la hora del día en la que se está el instrumento deja de ser preciso. Me inclino entonces a pensar que es una teoría más y que de ahí no pasará. De todas formas gracias por contarlo.
Gracias Alex!
Sin embargo te sorprendería, pues al buscar por internet he descubierto que es un tema casi tan controvertido como en qué año empezaba el milenio…
Magnífico artículo, Marita. Y extraordinariamente interesante la información que contiene. Yo no tenía ni idea de la hipotética o no piedra solar.
Gracias Leñador.
Según varios artículos que he leído la piedra solar o sun stone se menciona en varias sagas heredadas de los vikingos, pero no se asocia inequívocamente con la orientación. Puede que fuesen usadas solo como amuletos o algo así.
Todo teorías, nada demostrado como que los vikingos llegaran a América los primeros por mucha rabia que les dé.
Muy bueno el artículo, Marita. Y muy bien explicado.


Sin embargo yo no me puedo quedar así: ¡voy a tener que investigar!
Si encuentro algo ya os contaré.
Saludos