
Tercera versión del juego
A veces hacer una pequeña inversión y empezar otra vez desde cero puede ser una decisión clave en el éxito de tu empresa. Eso fue lo que me plantee un año después del comienzo de mi aventura en los juegos 3D y aunque fue doloroso en un principio, hoy sé que acerté. Todo esto lo digo para que no te dé nunca, querido lector, apuro por comenzar de nuevo si ves que tu obra no te convence.
Compré un nuevo motor de juegos, Unity, y empecé a investigar su lenguaje de programación. Tardé varias semanas en entender el concepto de su filosofía basada en objetos instanciados y me costó desarrollar algo por mi mismo, pero los resultados me animaron a seguir ese camino. Además, ya no estaba solo, Unity disponía de un foro donde gente de todo el mundo lo resolvía casi todo.

Juego hecho con Unity
Supongo que si existiera en mi ciudad una buena academia para hacer juegos en 3D hubiera ido más rápido en mi aprendizaje, aunque sigo pensando que como mejor se domina una disciplina es con el trabajo personal. Cometiendo errores y aprendiendo de ellos. Ya no echo en falta a alguien que me enseñe lo que debo hacer.
Comencé mis modelos 3D otra vez. Un nuevo castillo para mi juego de rol. Nuevos personajes, efectos de luz, paisajes con texturas mezcladas, etc. Lo que más me gustaba de todo era que cada vez veía que iba mejorando en mis habilidades. Hacía las cosas más rápido y mejor. Mi técnica, con el trabajo, se depuraba poco a poco.
Últimos comentarios