Esta noticia que he leído en una web sobre investigaciones de la NASA parece a punto de llegar a buen puerto (al menos debería llegar para no hundirse). Se trata de un sumergible de tamaño y peso escasos dedicado exclusivamente a la investigación del fondo del mar.
El submarino llamado SOLO–TREC está recubierto por 10 tubos llenos de una sustancia parecida a la cera. A temperatura normal se convierte en casi líquida y se expande. Pero a bajas temperaturas como las que hay en el fondo del mar se solidifica y contrae. Así, por medio de unas bombas movidas por esta sustancia consiguen accionar un motor eléctrico que carga las baterías. De momento se sumerge a 500 metros y consigue 1.6 vatios hora cada vez que se sumerge, suficiente para navegar sin problemas.
El submarino está subiendo y bajando constantemente para producir la energía que necesita y a la vez orientarse con su GPS y mandar datos. Según dicen, al subir por encima de 10 grados Celsius la sustancia se expande un 13% y al enfriarla se contrae lo mismo. Parece poco, pero es suficiente para la autonomía del aparato.







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